Las fuentes de energía son elaboraciones naturales más o menos complejas de las que el ser humano puede extraer energía para realizar un determinado trabajo u obtener alguna utilidad. Por ejemplo el viento, el agua, el sol, entre otros.
Desde la prehistoria, cuando la humanidad descubrió el fuego para calentarse y asar los alimentos, pasando por la Edad Media en la que construía molinos de viento para moler el trigo.
Clasificación de las fuentes de energía
Renovables: Pueden utilizarse de manera continua para producir
energía, porque se regeneran fácilmente (biomasa) o porque son una fuente
inagotable (solar).
No renovables: Una vez
utilizadas tardan muchísimo tiempo en regenerarse. Este tipo de clasificación tiene como base el ritmo de
consumo de energía que el ser humano requiere para poder vivir. La energía no renovable, que si
bien cumple con la demanda energética en este momento, su demanda aumentará y
su oferta disminuirá ya que se consume más rápido de lo que se regenera.
Reutilizables: que se
pueden volver a utilizar.
No reutilizables: que no se pueden volver a utilizar.


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